viernes, 21 de enero de 2011

Entre lobos

 El viajero había estado contemplando en el museo del Palatino, la estatua más emblemática de la antigua Roma: la Loba Capitolina, aquella que, según la leyenda, amamantó a Rómulo y Remo. La escultura es magnífica.

Al salir del museo, me dirigía a la Columna de la Loba, otra representación de la leyenda, más pequeña...me recordó al Torico de Teruel, por lo mínima, encima de la columna.

Mirándola estaba cuando, me vuelvo y....¡ no podía dar crédito a mis ojos!...un lobo me estaba mirando con ojos...¿golosos?...¿amenazadores?...¿curiosos?...¡ Si, un lobo!. ¡Allí, en el centro de Roma!...Adjunto la prueba gráfica...

¿Explicación?: según el dueño que lo llevaba, era un lobo de los Cárpatos que tenía por mascota...Se ve que en Italia eso es posible. Ante mi admiración, me explicó que lo tenia hacía un año y que cuando fuera más grande, ya no podría llevarlo suelto...¿Entendéis ahora el título de la crónica?

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